{"id":901,"date":"2000-01-12T13:17:04","date_gmt":"2000-01-12T19:17:04","guid":{"rendered":"http:\/\/www.discurso.info\/?p=901"},"modified":"2016-12-27T13:21:39","modified_gmt":"2016-12-27T19:21:39","slug":"ilocuci%c3%b3n-disertaci%c3%b3n-perlocuci%c3%b3n","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.discurso.info\/es\/2000\/01\/12\/ilocuci%c3%b3n-disertaci%c3%b3n-perlocuci%c3%b3n\/","title":{"rendered":"Ilocuci\u00f3n, disertaci\u00f3n, perlocuci\u00f3n"},"content":{"rendered":"<p><span style=\"font-size: small;\"><span style=\"font-family: Calibri;\">Casta\u00f1os, Fernando. 2000. \u201cIlocuci\u00f3n, disertaci\u00f3n, perlocuci\u00f3n\u201d. <em>Revue de <\/em><em>S\u00e9mantique et Pragmatique<\/em>, no. 7. Orl\u00e9ans. Presses universitaires d\u2019Orl\u00e9ans. 153-161.<em>\u00a0<\/em><\/span><\/span><\/p>\n<p><strong>\u00a0(<a href=\"http:\/\/www.discurso.info\/wp-content\/uploads\/Casta%C3%B1os-2000-Ilocuci%C3%B3n1.pdf\">PDF<\/a>) (<a href=\"http:\/\/www.discurso.info\/wp-content\/uploads\/2011\/06\/Ilocuci%C3%B3n-disertaci%C3%B3n-perlocuci%C3%B3n1.doc\">DOC<\/a>)<\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><strong>Ilocuci\u00f3n, disertaci\u00f3n, perlocuci\u00f3n <\/strong><\/p>\n<p>Fernando Casta\u00f1os<\/p>\n<p>UNAM, M\u00e9xico<\/p>\n<p>Introducci\u00f3n<\/p>\n<p>Para John Searle, obtener una taxonom\u00eda rigurosa es, en 1976, el problema m\u00e1s importante en el desarrollo de la teor\u00eda de los actos de habla:<\/p>\n<p><em>If you believe, as I do, that the basic unit of human linguistic communication is the illocutionary act, then the most important form of the original question will be, \u2018How many categories of illocutionary acts are there? (Searle, 1976)<\/em><em><strong>[1]<\/strong><\/em><\/p>\n<p>Casi veinticinco a\u00f1os despu\u00e9s, a\u00fan carecemos de clasificaciones v\u00e1lidas de los actos y de definiciones que nos permitan identificarlos de manera confiable, como lo he se\u00f1alado anteriormente (Casta\u00f1os 1996). Para algunos autores, un rasgo de un acto cuenta como todo un acto. Por ejemplo, para Rod Ellis (1984) la referencia a la segunda persona en un enunciado acerca de una acci\u00f3n futura es condici\u00f3n suficiente de una solicitud. En consecuencia, \u00e9l no puede distinguir entre las solicitudes, las \u00f3rdenes y las invitaciones, y para \u00e9l todos estos actos son de un mismo tipo.<\/p>\n<p>Para otros autores, como Blum-Kulka, House y Kasper (1989), un acto individual es lo mismo que una cadena de actos. Ellos consideran que una solicitud est\u00e1 constituida por todos los enunciados que ocupan un determinado lugar en una secuencia conversacional. De esta manera, intentan establecer un control metodol\u00f3gico que sustituya la falta de claridad te\u00f3rica. Pero este enfoque resulta contraproducente. Los investigadores terminan atribuyendo a las solicitudes propiedades de otros actos que las acompa\u00f1an en la secuencia, como promesas o saludos.<\/p>\n<p>Los errores de categorizaci\u00f3n tienen una consecuencia seria: muchos actos no pueden ser registrados por los analistas. Por ejemplo, Sinclair y Coulthard (1975), para quienes los comentarios y los directivos son cohip\u00f3nimos, han de elegir una de estas dos categor\u00edas al identificar ciertos enunciados. Se ven entonces forzados a excluir la otra, aunque sus propias inconsistencias muestran que las dos categor\u00edas son inconmensurables y pertenecen a dimensiones paralelas.<\/p>\n<p>Desde el principio, el problema fundamental detr\u00e1s de tales confusiones ha sido c\u00f3mo agrupar los actos. Se separan actos afines y se re\u00fanen actos dis\u00edmiles. El propio Searle ubica las definiciones y las observaciones en clases mayores muy distintas y conjunta las definiciones y los nombramientos en la clase de las declaraciones.<\/p>\n<p>Los agrupamientos equivocados de Searle nos impiden advertir que la definici\u00f3n y la observaci\u00f3n, al igual que la generalizaci\u00f3n y la identificaci\u00f3n, est\u00e1n constituidos por el mismo tipo de elementos. Tambi\u00e9n oscurecen la semejanza de rasgos entre los nombramientos, las \u00f3rdenes, las promesas y las solicitudes.<\/p>\n<p>En virtud de que las similitudes y las diferencias esenciales no son reconocidas, al definir un acto Searle recurre a ciertas dimensiones que no hab\u00eda considerado antes y que no tendr\u00e1 sentido considerar despu\u00e9s: las dimensiones aparecen y desaparecen caprichosamente. El mismo Searle lo dice con desilusi\u00f3n: \u201c<em>there is no clear or consistent principle or set of principles on the basis of which the taxonomy is constructed<\/em>\u201d (Searle, 1976)[2].<\/p>\n<p>Probablemente los problemas de clasificaci\u00f3n sean la causa principal de las cr\u00edticas severas que la noci\u00f3n misma de acto de habla recibi\u00f3 en la d\u00e9cada de los ochenta, por parte de autores como Brown y Yule (1983), Levinson (1983) o Sperber y Wilson (1986). Recordemos que los primeros basan sus objeciones en el an\u00e1lisis de un enunciado que, aducen, realizar\u00eda un n\u00famero indeterminado de actos. En parte expl\u00edcita y en parte impl\u00edcitamente, concluyen que los an\u00e1lisis del discurso en t\u00e9rminos de actos no pueden ser rigurosos.<\/p>\n<p>Para aclarar las confusiones y despejar las cr\u00edticas, lo primero que debe hacerse es distinguir los actos que crean, hacen presente o modifican el conocimiento, es decir, los actos epist\u00e9micos, de aqu\u00e9llos que crean, hacen presente o suspenden obligaciones, es decir, los actos de\u00f3nticos. Es necesario separar tajantemente actos como la definici\u00f3n, la clasificaci\u00f3n y la generalizaci\u00f3n, por un lado, de actos como la orden, la solicitud y la invitaci\u00f3n, por el otro. S\u00f3lo si hacemos esta separaci\u00f3n podremos apreciar c\u00f3mo se conforman los actos de cada lado.<\/p>\n<p>El caso es que el primer g\u00e9nero de actos, que yo llamo \u201cde disertaci\u00f3n\u201d, no es una subclase de los actos ilocucionarios, como lo han asumido la filosof\u00eda y la ling\u00fc\u00edstica aplicada. Es una clase del mismo nivel jer\u00e1rquico.<\/p>\n<p><strong>Enfoques <\/strong><\/p>\n<p>\u00bfC\u00f3mo ha de establecerse esta distinci\u00f3n b\u00e1sica? Si la contribuci\u00f3n principal de la teor\u00eda de los actos de habla ha sido desarrollar el conjunto de oposiciones entre oraci\u00f3n, proposici\u00f3n y acto, entonces la nueva oposici\u00f3n que propongo deber\u00eda establecerse de la misma forma en que fueron distinguidos originalmente la oraci\u00f3n, la proposici\u00f3n y el acto. Y ello es posible; cabe distinguir el acto de disertaci\u00f3n del acto ilocucionario siguiendo los mismos enfoques que emplearon Strawson, Austin, Searle y Widdowson para establecer la oraci\u00f3n, la proposici\u00f3n y el acto ilocucionario como unidades independientes.<\/p>\n<p>Strawson, en \u201cOn referring\u201d (1950), utiliz\u00f3 el m\u00e9todo de fijar una oraci\u00f3n y variar su contexto de enunciaci\u00f3n. De esta manera, nos hizo ver que la misma oraci\u00f3n puede ser usada para expresar diferentes proposiciones y que la misma proposici\u00f3n puede ser expresada por medio de diferentes oraciones. Si hubiese sido enunciada en distintos momentos de la historia, la oraci\u00f3n (1) habr\u00eda expresado proposiciones acerca de personas distintas y algunas de estas proposiciones podr\u00edan haber sido verdaderas, mientras que otras podr\u00edan haber sido falsas.<\/p>\n<p>(1) El rey de Francia es un hombre sabio.<\/p>\n<p>De manera complementaria, esta misma oraci\u00f3n y la oraci\u00f3n (2) pudieron haber expresado la misma proposici\u00f3n (en las condiciones adecuadas).<\/p>\n<p>(2) Luis X es sabio.<\/p>\n<p>El enfoque de Austin fue diferente que el de Strawson. En las conferencias que forman <em>How to do things with words <\/em>(1962), \u00e9l ubica al lector en ciertas situaciones y le pregunta qu\u00e9 ocurre antes y despu\u00e9s de que se pronuncian ciertos enunciados. As\u00ed, muestra que un acto ilocucionario inaugura acci\u00f3n consecuente, lo que subraya sobre todo en la segunda conferencia. Para ilustrar esto con un ejemplo simple, podemos decir que una solicitud de pasar la sal, si es exitosa, tendr\u00e1 como consecuencia el acto de pasar la sal.<\/p>\n<p>John Austin nos ense\u00f1\u00f3 que los juicios que hacemos acerca de los actos ilocucionarios no son de la misma naturaleza que los juicios que hacemos sobre las proposiciones (o los que algunos fil\u00f3sofos hac\u00edan sobre las oraciones). Nos preguntamos si una proposici\u00f3n es falsa (y algunos fil\u00f3sofos se preguntaban si las oraciones eran verdaderas o falsas). Pero no nos preguntamos por el valor de verdad de un acto ilocucionario, sino por su feliz realizaci\u00f3n: \u00bftuvo lugar o no?<\/p>\n<p>John Searle desarroll\u00f3 el m\u00e9todo de Strawson y reuni\u00f3 la distinci\u00f3n que \u00e9ste planteara con la de Austin. Fij\u00f3, primero, la oraci\u00f3n y vari\u00f3 el contexto; despu\u00e9s, fij\u00f3 el contexto y vari\u00f3 la oraci\u00f3n. Se\u00f1al\u00f3 entonces que el mismo acto puede estar asociado con diferentes oraciones y diferentes proposiciones. Igualmente, diferentes actos pueden estar asociados con una misma oraci\u00f3n o una misma proposici\u00f3n. Los ejemplos (3) a (5) ilustran el primer punto.<\/p>\n<p>(3) Prometo ir.<\/p>\n<p>(4) Ir\u00e9.<\/p>\n<p>(5) Prometo no ir.<\/p>\n<p>El segundo punto puede ser ilustrado por medio del ejemplo (6). Este enunciado puede servir, en diferentes contextos, para llevar a cabo \u00f3rdenes, solicitudes de acci\u00f3n o peticiones de informaci\u00f3n.<\/p>\n<p>(6) \u00bfPodr\u00edas arreglar esto?<\/p>\n<p>Ahora bien, Henry Widdowson (1973) introdujo la noci\u00f3n de acto de habla en la ling\u00fc\u00edstica aplicada siguiendo un m\u00e9todo distinto. Mostr\u00f3 que un par de enunciados pod\u00eda tener unidad a\u00fan cuando las oraciones de esos enunciados no estuvieran ligadas entre s\u00ed por la sintaxis o el vocabulario; podr\u00edan ser coherentes como discurso, aunque no fueran cohesivos como texto. El contraste entre el par (6) y (7) y el par (6) y (8) permite ilustrar la distinci\u00f3n. (6) y (7) son tanto cohesivos como coherentes.<\/p>\n<p>(6) \u00bfPodr\u00edas arreglar esto?<\/p>\n<p>(7) S\u00ed, s\u00ed podr\u00eda.<\/p>\n<p>En cambio, (6) y (8) son coherentes sin ser cohesivos; no hay ninguna liga sint\u00e1ctica ni l\u00e9xica entre ellos, y sin embargo uno responde al otro.<\/p>\n<p>(6) \u00bfPodr\u00edas arreglar esto?<\/p>\n<p>(8) Mi desarmador se rompi\u00f3.<\/p>\n<p>La existencia de dos tipos de uni\u00f3n, la cohesi\u00f3n y la coherencia, significa que debe de haber otra unidad adem\u00e1s de la oraci\u00f3n. Esta unidad es el acto. La cohesi\u00f3n es la uni\u00f3n entre oraciones; la coherencia es la uni\u00f3n entre actos.<\/p>\n<p>Ahora, si seguimos las formas de argumentaci\u00f3n que adoptaron Strawson y Searle, Austin y Widdowson, podemos demostrar que es necesario separar los actos de disertaci\u00f3n de los actos ilocucionarios. He llevado a cabo sistem\u00e1ticamente cada demostraci\u00f3n por separado, y las he presentado, tanto en forma oral (por ejemplo en Casta\u00f1os 1982), como escrita (por ejemplo en Casta\u00f1os 1984 y Casta\u00f1os 1986). Tambi\u00e9n las he desarrollado en detalle y he se\u00f1alado sus consecuencias en un trabajo extenso, mi tesis de doctorado (Casta\u00f1os 1996). En esta secci\u00f3n sintetizar\u00e9 las ideas principales de todas ellas.<\/p>\n<p>Siguiendo el enfoque de Strawson y Searle, puede demostrarse que distintos actos de disertaci\u00f3n pueden ocurrir con el mismo acto ilocucionario y, a la inversa, el mismo acto de disertaci\u00f3n puede estar asociado con diferentes actos ilocucionarios. Tanto (9) como (10), respectivamente una aseveraci\u00f3n y una pregunta, pueden, en los contextos adecuados y con la entonaci\u00f3n correcta, ser empleados para ofrecer una pluma.<\/p>\n<p>(9) No traes pluma.<\/p>\n<p>(10) \u00bfTraes pluma?<\/p>\n<p>A la inversa (1 1), una pregunta, puede ser utilizada para solicitar informaci\u00f3n, y recibir (12) como respuesta. Pero el mismo enunciado, sin dejar de ser una pregunta \u2014lo que debe ser enfatizado\u2014 podr\u00eda bien ser una introducci\u00f3n ret\u00f3rica a otro enunciado cuya funci\u00f3n fuera proporcionar informaci\u00f3n, en un texto como (13).<\/p>\n<p>(11) \u00bfCuantos tipo de poes\u00eda hay?<\/p>\n<p>(12) Tres: una de los sonidos, una de las im\u00e1genes y una de las ideas.<\/p>\n<p>(13) \u00bfCuantos tipo de poes\u00eda hay? Tres: una de los sonidos, una de las im\u00e1genes y una de las ideas.<\/p>\n<p>Por otra parte, siguiendo el enfoque de Austin, puede verse que un acto de disertaci\u00f3n no inaugura acci\u00f3n consecuente, sino que crea conocimiento (o lo hace presente). Una generalizaci\u00f3n no ejerce restricciones sobre la actuaci\u00f3n del hablante, no crea obligaciones aunque pudiera ser una gu\u00eda. La disertaci\u00f3n opera en el dominio cognoscitivo, m\u00e1s que en el dominio civil.<\/p>\n<p>Asimismo, los actos de disertaci\u00f3n se juzgan en t\u00e9rminos diferentes que los actos ilocucionarios. No dir\u00edamos que una generalizaci\u00f3n se llev\u00f3 a cabo con \u00e9xito, de la misma manera en que s\u00ed decimos que una solicitud fue exitosa. Dir\u00edamos, m\u00e1s bien, que la generalizaci\u00f3n fue v\u00e1lida (o inv\u00e1lida). Adem\u00e1s, aunque el enunciado ha de satisfacer ciertas condiciones cognoscitivas para contar como una generalizaci\u00f3n, el hablante no tiene que cumplir el tipo de condiciones sociales que lo autorizan a hacer una solicitud.<\/p>\n<p>Finalmente, siguiendo el enfoque de Widdowson, podemos percibir si entre dos actos de disertaci\u00f3n hay consistencia, aunque no haya coherencia entre los actos ilocucionarios que los acompa\u00f1en. Los ejemplos previos (11) a (13) bastan para mostrar esto. Hay coherencia entre solicitar informaci\u00f3n, (11), y proporcionarla, (12); esta coherencia est\u00e1 ausente en (13). No obstante, en ambos casos hay consistencia entre la pregunta y la aseveraci\u00f3n. De la misma manera, puede haber coherencia sin consistencia, como cuando a una pregunta sigue otra en un di\u00e1logo.<\/p>\n<p><strong>F\u00f3rmulas <\/strong><\/p>\n<p>En breve, los actos de disertaci\u00f3n no son actos ilocucionarios. Si ahora extendemos los tres argumentos que establecen la distinci\u00f3n entre unos y otros, definiremos el acto ilocucionario como una intervenci\u00f3n de\u00f3ntica (Casta\u00f1os 1992). La consecuencia de un acto de esta naturaleza es que una acci\u00f3n determinada (u otro acto de habla) se vuelve permitido, deja de serlo o contin\u00faa si\u00e9ndolo. En la misma vena, un acto ilocucionario satisface o infringe las condiciones de\u00f3nticas que prevalecen en el momento en que tiene lugar.<\/p>\n<p>Por lo anterior, para definir un tipo de actos ilocucionarios, debe identificarse el valor de\u00f3ntico que suscita. \u00bfLo que est\u00e1 sobre el tapete es si la acci\u00f3n objeto de la proposici\u00f3n (el \u201ccontenido\u201d) es permitida, obligatoria o prohibida. Y tambi\u00e9n debe identificarse c\u00f3mo act\u00faa el hablante en relaci\u00f3n con las condiciones previas. \u00bfEl enunciado cumple con las condiciones, propone un cambio de condiciones o efect\u00faa el cambio?<\/p>\n<p>Para definir propiamente los actos ilocucionarios, se necesitan dos elementos m\u00e1s. Uno es el sujeto de las condiciones de\u00f3nticas. \u00bfA qui\u00e9n comprometen, al hablante, al oyente o a una tercera persona? El otro es la relaci\u00f3n entre ese sujeto y su interlocutor. \u00bfEs sim\u00e9trica, de subordinaci\u00f3n o de dominio?<\/p>\n<p>En esta perspectiva, una promesa se definir\u00eda como la siguiente combinaci\u00f3n: obligado, propuesta, hablante, sim\u00e9trica. En cambio, una solicitud ser\u00eda: obligado, propuesta, oyente, sim\u00e9trica. Pero una orden ser\u00eda: obligado, cambio, oyente, subordinado.<\/p>\n<p>En otras palabras, los elementos pueden verse como par\u00e1metros de una f\u00f3rmula general que genera definiciones de todos los actos ilocucionarios de manera sistem\u00e1tica:<\/p>\n<p><strong>1) Ilocuci\u00f3n: valor de\u00f3ntico, intervenci\u00f3n, sujeto, relaci\u00f3n<\/strong><\/p>\n<p>El cuadro 1 enlista las opciones que corresponden a cada par\u00e1metro.<\/p>\n<p>Cuadro 1. <em>Los elementos definitorios de los actos ilocucionarios.<\/em><\/p>\n<table border=\"1\" cellspacing=\"0\" cellpadding=\"0\">\n<tbody>\n<tr>\n<td valign=\"top\" width=\"150\">VALOR DE\u00d3NTICO<\/td>\n<td valign=\"top\" width=\"150\">INTERVENCI\u00d3N<\/td>\n<td valign=\"top\" width=\"150\">SUJETO<\/td>\n<td valign=\"top\" width=\"150\">RELACI\u00d3N<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td valign=\"top\" width=\"150\">Permitido<\/p>\n<p>obligatorio<\/p>\n<p>prohibido<\/td>\n<td valign=\"top\" width=\"150\">Cumplimiento<\/p>\n<p>Propuesta de cambio<\/p>\n<p>Cambio<\/td>\n<td valign=\"top\" width=\"150\">hablante<\/p>\n<p>oyente<\/p>\n<p>tercero<\/td>\n<td valign=\"top\" width=\"150\">Sim\u00e9trica<\/p>\n<p>dominio<\/p>\n<p>subordinaci\u00f3n<\/td>\n<\/tr>\n<\/tbody>\n<\/table>\n<p>Una f\u00f3rmula an\u00e1loga para los actos de disertaci\u00f3n tendr\u00eda tres elementos:<\/p>\n<p><strong>II) Disertaci\u00f3n: fuerza de aseveraci\u00f3n, referencia, predicaci\u00f3n<\/strong><\/p>\n<p>Como se muestra en el cuadro 2, hay cuatro fuerzas de aseveraci\u00f3n posibles: aseveraci\u00f3n, aseveraci\u00f3n hipot\u00e9tica, aseveraci\u00f3n mitigada y aseveraci\u00f3n suspendida.<\/p>\n<p>La referencia puede ser gen\u00e9rica o particular, y la predicaci\u00f3n puede pertenecer a ocho clases distintas: ascriptiva, existencial, ecuativa, inclusiva, intransitiva, transitiva, locativa, posesiva.<\/p>\n<p>Cuadro 2. <em>Los elementos definitorios de los actos de disertaci\u00f3n<\/em><\/p>\n<table border=\"1\" cellspacing=\"0\" cellpadding=\"0\">\n<tbody>\n<tr>\n<td valign=\"top\" width=\"199\">FUERZA DE ASEVERACI\u00d3N<\/td>\n<td valign=\"top\" width=\"200\">REFERENCIA<\/td>\n<td valign=\"top\" width=\"200\">PREDICACI\u00d3N<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td valign=\"top\" width=\"199\">Aseveraci\u00f3n<\/p>\n<p>aseveraci\u00f3n hipot\u00e9tica<\/p>\n<p>aseveraci\u00f3n mitigada<\/p>\n<p>aseveraci\u00f3n suspendida<\/td>\n<td valign=\"top\" width=\"200\">gen\u00e9rica<\/p>\n<p>particular<\/td>\n<td valign=\"top\" width=\"200\">Ascriptiva<\/p>\n<p>existencial<\/p>\n<p>ecuativa<\/p>\n<p>inclusiva<\/p>\n<p>intransitiva<\/p>\n<p>transitiva<\/p>\n<p>locativa<\/p>\n<p>posesiva<\/td>\n<\/tr>\n<\/tbody>\n<\/table>\n<p>Para ejemplificar el uso de la f\u00f3rmula II, una definici\u00f3n se definir\u00eda como la aseveraci\u00f3n de una predicaci\u00f3n ecuativa de dos referencias gen\u00e9ricas. Por ende, este acto puede ahora distinguirse con precisi\u00f3n de otros dos con los cuales se confunde com\u00fanmente (Casta\u00f1os 1988): la aseveraci\u00f3n de una predicaci\u00f3n ecuativa de dos referencias particulares, que podr\u00edamos tal vez llamar \u201cnominaci\u00f3n\u201d, y la aseveraci\u00f3n de una predicaci\u00f3n inclusiva de una referencia particular en una gen\u00e9rica, que podr\u00edamos llamar \u201cidentificaci\u00f3n\u201d.<\/p>\n<p><strong>Perlocuci\u00f3n <\/strong><\/p>\n<p>La determinaci\u00f3n de los elementos propios de la ilocuci\u00f3n coloca en una perspectiva adecuada lo que Austin deseaba mostrar cuando introdujo la noci\u00f3n de actos perlocucionarios (ver, especialmente las conferencias IX y X de Austin 1962). Su prop\u00f3sito era indicar que \u00e9stos son cualitativamente diferentes a los actos ilocucionarios. Uno de los ejemplos a los que \u00e9l se refiri\u00f3 era la advertencia (<em>warning<\/em>), que ciertamente no opera en el mismo terreno que las promesas o las solicitudes mencionadas anteriormente<\/p>\n<p>El punto de una perlocuci\u00f3n es hacer que alguien quiera hacer (o dejar de hacer) algo, m\u00e1s que comprometerlo a hacer algo (o permitirle que lo haga). Es por ello que Austin subray\u00f3 la palabra \u201cefecto\u201d cuando present\u00f3 sus reflexiones sobre la perlocuci\u00f3n, en oposici\u00f3n a la palabra \u201cconsecuencias\u201d, a la cual hab\u00eda recurrido para tratar la ilocuci\u00f3n.<\/p>\n<p>Para aclarar m\u00e1s esto, puede a\u00f1adirse que la ilocuci\u00f3n y la perlocuci\u00f3n no necesariamente tienen la misma orientaci\u00f3n. Una acci\u00f3n puede ser obligatoria e indeseable para un mismo hablante. M\u00e1s a\u00fan, con un mismo enunciado puede crearse una prohibici\u00f3n y simult\u00e1neamente despertarse un deseo de llevar a cabo algo.<\/p>\n<p>Desafortunadamente, la teor\u00eda de los actos de habla no parece haber puesto suficiente atenci\u00f3n en las advertencias de Austin. M\u00e1s que analizar los efectos perlocucionarios que puede tener un enunciado adem\u00e1s o en lugar de sus consecuencias ilocucionarias, generalmente se trata la perlocuci\u00f3n como el efecto de la ilocuci\u00f3n. Searle mismo introduce elementos de los actos perlocucionarios en su definici\u00f3n de actos ilocucionarios. \u00c9sta es, de hecho, una de las fuentes de error en sus clasificaciones.<\/p>\n<p>Ahora bien, si nos damos cuenta que los actos perlocucionarios no inauguran acci\u00f3n consecuente, sino, propiamente, motivan acci\u00f3n posterior, podemos llegar a una f\u00f3rmula general an\u00e1loga a aqu\u00e9llas para los actos ilocucionarios y los de disertaci\u00f3n. Los actos perlocucionarios despiertan o expresan actitudes: atribuyen o restan importancia y proporcionan una valoraci\u00f3n positiva o negativa a aqu\u00e9llo que es representado por la proposici\u00f3n que plantea el enunciado. Y hacen todo ello en relaci\u00f3n con un sujeto, el hablante, el oyente o una tercera persona. Entonces, la f\u00f3rmula y el cuadro correspondiente son:<\/p>\n<p><strong>III) Perlocuci\u00f3n: importancia, orientaci\u00f3n, sujeto<\/strong><\/p>\n<p>Cuadro 3. <em>Los elementos definitorios de los actos perlocucionarios<\/em><\/p>\n<table border=\"1\" cellspacing=\"0\" cellpadding=\"0\">\n<tbody>\n<tr>\n<td valign=\"top\" width=\"199\">IMPORTANCIA<\/td>\n<td valign=\"top\" width=\"200\">ORIENTACI\u00d3N<\/td>\n<td valign=\"top\" width=\"200\">SUJETO<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td valign=\"top\" width=\"199\">s\u00ed<\/p>\n<p>no<\/td>\n<td valign=\"top\" width=\"200\">positiva<\/p>\n<p>negativa<\/td>\n<td valign=\"top\" width=\"200\">hablante<\/p>\n<p>oyente<\/p>\n<p>tercera persona<\/td>\n<\/tr>\n<\/tbody>\n<\/table>\n<p>Para ejemplificar el uso de la f\u00f3rmula, definiremos una advertencia como una atribuci\u00f3n de importancia con orientaci\u00f3n negativa para el oyente. Esta definici\u00f3n nos permite identificar los puntos de similitud y diferencia entre la advertencia y otros tipos de actos perlocucionarios, como aqu\u00e9llos a los que nos referimos con los verbos \u201ctentar\u201d y \u201cdeplorar\u201d \u2014 el tipo de actos que Austin ten\u00eda en mente.<\/p>\n<p>Como un comentario adicional, quisiera mencionar que las aclaraciones anteriores podr\u00edan abrir las posibilidades de realizar estudios emp\u00edricos sobre la perlocuci\u00f3n, quiz\u00e1s adaptando herramientas para la observaci\u00f3n de la importancia y la orientaci\u00f3n que ya han sido desarrolladas en otras disciplinas, como la psicolog\u00eda social.<\/p>\n<p><strong>Importancia <\/strong><\/p>\n<p>Adem\u00e1s de proporcionar luz sobre la perlocuci\u00f3n, los argumentos que separan la disertaci\u00f3n y la ilocuci\u00f3n, conducen a otros resultados que pueden resolver muchos problemas del analista emp\u00edrico (ver Casta\u00f1os 1996, particularmente el cap\u00edtulo 10). No es este el lugar para tratarlos, pero puede ser \u00fatil mencionar uno, para dar una idea del alcance de la argumentaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Si los elementos definitorios de los actos de disertaci\u00f3n son los que est\u00e1n contenidos en la f\u00f3rmula II y el cuadro correspondiente, entonces una conclusi\u00f3n y una ejemplificaci\u00f3n no son actos como la generalizaci\u00f3n y la observaci\u00f3n, sino relaciones entre tales tipos de actos. Esta distinci\u00f3n entre actos y relaciones entre actos evita errores derivados de considerar la conclusi\u00f3n o la ejemplificaci\u00f3n como cohip\u00f3nimos de la generalizaci\u00f3n o la observaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Los se\u00f1alamientos anteriores nos permiten afirmar que Seale ten\u00eda raz\u00f3n cuando subrayaba la importancia del problema taxon\u00f3mico. Cuando nuestras definiciones de los actos son producidas de manera sistem\u00e1tica por permutaci\u00f3n y combinaci\u00f3n de elementos determinados, se pueden eliminar las causas que merman la validez o la confiabilidad de los estudios del discurso basados en la teor\u00eda de los actos.<\/p>\n<p>De hecho, se puede responder a las cr\u00edticas severas acerca de la teor\u00eda, como la de Brown y Yule mencionada en la introducci\u00f3n. Es claro que ellos tomaron un acto perlocucionario (felicitar) y un acto de disertaci\u00f3n (afirmar) como si fueran actos ilocucionarios. En el contexto de estas confusiones, el \u201cetc\u00e9tera\u201d que parece sustentar la observaci\u00f3n de indefinici\u00f3n carece de sentido, y por lo tanto la objeci\u00f3n no procede.<\/p>\n<p><strong>Conclusi\u00f3n <\/strong><\/p>\n<p>Por todas estas razones, quisiera terminar respondiendo la pregunta de Searle. Si calculamos las combinaciones y permutaciones que son posibles de acuerdo con las tres f\u00f3rmulas, veremos que existen 81 tipos de actos ilocucionarios, 64 tipos de actos de disertaci\u00f3n y 12 tipos de actos perlocucionarios. En total hay 157 categor\u00edas de actos de habla&#8230; en el primer nivel de delicadeza, por supuesto. Podemos subclasificar todos los elementos, y con las subclasificaciones producir subtipos de esas categor\u00edas.<\/p>\n<p><strong>Bibliograf\u00eda <\/strong><\/p>\n<p>Austin, J. L. (1962), (segunda edici\u00f3n, 1975), <em>How to do things with words<\/em>. Oxford: OUP.<\/p>\n<p>Blum-Kulka, Shoshana; House, Juliane; Kasper, Gabriele (compiladores) (1989), <em>Crosscultural pragmatics<\/em>: <em>requests and apologies<\/em>. Norwood, New Jersey: Ablex.<\/p>\n<p>Brown, Gillian y Yule, George. (1983), Discourse analysis. Cambridge: CUP.<\/p>\n<p>Casta\u00f1os, Fernando (1982), Dissertation acts. Annual <em>Meeting of the British Association of Applied Linguistics<\/em>. New Castle-upon-Tyne, 1982.<\/p>\n<p>Casta\u00f1os, Fernando (1984), Las categor\u00edas b\u00e1sicas del an\u00e1lisis del discurso y la \u201cdisertaci\u00f3n\u201d. Discurso, 5; 11-27.<\/p>\n<p>Casta\u00f1os, Fernando (1986), Acts and act relations. <em>Estudios de Ling\u00fc\u00edstica Aplicada<\/em>, n\u00b0. 6. 6-40.<\/p>\n<p>Casta\u00f1os, Fernando (1988), On defining. <em>The ESPecialist<\/em>, vol. 9, no. 1\/2. 157-172.<\/p>\n<p>Casta\u00f1os, Fernando (1992), Ilocuci\u00f3n: intervenci\u00f3n de\u00f3ntica. <em>Discurs<\/em>o, 13. 25-34.<\/p>\n<p>Casta\u00f1os, Fernando (1996), <em>Discourse in ESOL research and design: the basic units<\/em>. Tesis de doctorado (Ph.D.). Institute of Education, University of London.<\/p>\n<p>Ellis, Rod. (1984), (segunda edici\u00f3n, 1988). <em>Classroom second language development<\/em>. Oxford: Pergamon Press (Londres: Prentice Hall).<\/p>\n<p>Levinson, Stephen C. (1983), <em>Pragmatics<\/em>. Cambridge: CUP.<\/p>\n<p>Long, Michael II. Adams, Leslie; McLean, Marilyn; Casta\u00f1os, Fernando. (1976), <em>Doing things with words: verbal interaction in lockstep and small group clasroom situations<\/em>. En John F. Fanselow and Ruth Crymes (compiladores) <em>On TESOL<\/em> \u201876; Washington: TESOL.<\/p>\n<p>Searle, John R. (1976), A classification of illocutionary acts. <em>Language in Society<\/em>, 5; 1-23.<\/p>\n<p>Sinclair, J. Mc H. and Coulthard, R. M. (1975), <em>Towards an analysis of discourse: the English used by teachers and pupils<\/em>. Londres: OUP.<\/p>\n<p>Sperber, Dan y Wilson, Deirdre. (1986), <em>Relevance: communication and cognition<\/em>. Oxford: <em>\u00a0<\/em>Blackwell.<\/p>\n<p>Strawson, P. F. (1950), On referring. <em>Mind<\/em>, vol. lix, N.S. Reimpreso en <em>Logico-linguistic papers<\/em>; Londres: Methuen; 1-27.<\/p>\n<p>Widdowson, H. G. (1973). Directions in the teaching of discourse. En S. P. Corder y E. Roulet (compiladores) <em>Proceedings of the first Neuchatel Colloquium<\/em>; Brussels: Aimav and Paris: Didier. Reimpreso en Explorations in Applied Linguistics; Oxford, 1979: OUP. 89-100.<\/p>\n<p>Widdowson, H. G. (1978), Teaching language as communication. Oxford: OUP.<\/p>\n<p><span style=\"font-family: Calibri;\">\u00a0<\/span><\/p>\n<div>\n<hr size=\"1\" \/>\n<div>\n<p>[1]<span style=\"font-family: Calibri; font-size: x-small;\"> Si uno piensa, como lo pienso yo, que la unidad b\u00e1sica de la comunicaci\u00f3n ling\u00fc\u00edstica humana es el acto ilocucionario, entonces la forma m\u00e1s importante de la pregunta original ser\u00e1: <\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Calibri; font-size: x-small;\">\u201c\u00bfCu\u00e1ntas categor\u00edas de actos ilocucionarios hay?\u201d <\/span><\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p>[2]<span style=\"font-family: Calibri; font-size: x-small;\"> \u201c<em>No hay un principio o conjunto de principios claros y consistentes con base en los cuales sea construida la taxonom\u00eda<\/em>\u201d.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Calibri; font-size: x-small;\">\u00a0<\/span><\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n<p><\/p>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Casta\u00f1os, Fernando. 2000. \u201cIlocuci\u00f3n, disertaci\u00f3n, perlocuci\u00f3n\u201d. 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