{"id":907,"date":"2004-01-13T13:33:33","date_gmt":"2004-01-13T19:33:33","guid":{"rendered":"http:\/\/www.discurso.info\/?p=907"},"modified":"2016-12-27T13:45:53","modified_gmt":"2016-12-27T19:45:53","slug":"locos-muertos-y-%c3%a1nimas-en-pedro-p%c3%a1ramo-los-lugares-de-sus-voces-como-rasgos-de-identidad","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.discurso.info\/es\/2004\/01\/13\/locos-muertos-y-%c3%a1nimas-en-pedro-p%c3%a1ramo-los-lugares-de-sus-voces-como-rasgos-de-identidad\/","title":{"rendered":"Locos, muertos y \u00e1nimas en Pedro P\u00e1ramo: los lugares de sus voces como rasgos de identidad"},"content":{"rendered":"<p>Casta\u00f1os, Fernando. 2004. \u201cLocos, muertos y \u00e1nimas en <em>Pedro P\u00e1ramo<\/em>: los lugares de sus voces como rasgos de identidad\u201d.<em>\u00a0\u00a0<\/em><em>Discurso:cuadernos de <\/em><em>teor\u00eda y an\u00e1lisis<\/em>, no. 25. M\u00e9xico. Instituto de Investigaciones Sociales, UNAM. 43-63.<\/p>\n<p><strong>\u00a0(<a href=\"http:\/\/www.discurso.info\/wp-content\/uploads\/2011\/05\/Casta%C3%B1os-2004-Locos.pdf\">PDF<\/a>) (<a href=\"http:\/\/www.discurso.info\/wp-content\/uploads\/2011\/05\/Locos.doc\">DOC<\/a>)<\/strong><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Times New Roman;\">Locos, muertos y \u00e1nimas en <em>Pedro P\u00e1ramo: <\/em>los lugares de sus voces como rasgos de identidad* <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><span style=\"font-family: Times New Roman;\">Fernando Casta\u00f1os**<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Times New Roman;\">\u00a0<\/span><span style=\"font-family: Times New Roman;\">Resumen<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Times New Roman;\">Ya por medio de contrastes desconcertantes, ya a trav\u00e9s de retos sutiles, Pedro P\u00e1ramo conduce el movimiento de nuestra mirada. Vamos de la historia a la palabra de la historia, y de ah\u00ed a la lectura de la palabra y de la historia, para regresar a la historia o a la palabra. El texto nos hace interrogarnos porque nuestras respuestas ser\u00e1n parte de la novela. Las cadencias de este andar nos dicen que en Comala tres tiempos dialogaban entre s\u00ed: el tiempo cronol\u00f3gico del callar, el tiempo detenido del musitar ye1 tiempo sin tiempo del murmurar.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Times New Roman;\">\u00a0Palabras clave: \u00a0<em>Lengua \u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0Habla\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u00a0Puntuaci\u00f3n \u00a0\u00a0\u00a0\u00a0Poder<\/em><\/span><\/p>\n<p><em><br \/>\n<\/em><span style=\"font-family: Times New Roman;\">Comala <\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Times New Roman;\"><em>Pedro P\u00e1ramo, <\/em>la novela del escritor mexicano Juan Rulfo, comienza con una oraci\u00f3n simple, breve y categ\u00f3rica: <\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Times New Roman;\">\u00a0Vine a Comala <\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Times New Roman;\">El verbo <em>venir, <\/em>que denota un movimiento hacia el hablante, dirige la atenci\u00f3n al sitio desde donde se habla. La conjugaci\u00f3n en primera persona, no s\u00f3lo dice que fue el hablante quien se movi\u00f3 y que lo hizo intencionalmente; subraya su presencia en este lugar. El tiempo del verbo muestra la llegada como un punto en el tiempo1<\/span>[1]<span style=\"font-family: Times New Roman;\"> sin una ubicaci\u00f3n clara. Indica, s\u00ed, un momento anterior al del habla, pero no expresa si ese momento es lejano o cercano. Entonces, el tiempo del habla, el ahora, queda mostrado con mayor nitidez. <\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Times New Roman;\">Por contraste impl\u00edcito, aparece apenas en la penumbra de la atenci\u00f3n la partida; est\u00e1 en un sitio que est\u00e1 fuera del lugar de habla y en un tiempo distinto, quiz\u00e1 para el hablante en el mismo periodo que la llegada. <\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Times New Roman;\">Estos rasgos del significado de la primera oraci\u00f3n se repiten en la siguiente, que forma con ella un solo enunciado: <\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Times New Roman;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 porque me dijeron que ac\u00e1 viv\u00eda mi padre, un tal Pedro P\u00e1ramo. <\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Times New Roman;\">La intencionalidad es recalcada por la palabra \u201cporque\u201d, que liga las dos oraciones y confiere a la segunda el car\u00e1cter de una expresi\u00f3n de raz\u00f3n. \u201cMe dijeron\u201d, que en este contexto nos remite al lugar de partida, entra\u00f1a una toma de distancia por parte del expositor. Fueron otros, no \u00e9l, quienes afirmaron que en Comala viv\u00eda su padre. <\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Times New Roman;\">El distanciamiento es subrayado por la indefinici\u00f3n del sujeto del verbo, <em>ellos. <\/em>Plural y t\u00e1cito, este pronombre \u2014v\u00e1lgase la designaci\u00f3n\u2014 no sustituye a expresi\u00f3n referencial alguna, puesto que carece de antecedente; m\u00e1s bien, la evita. Fueron otros que no importan; no tendr\u00eda caso replicarles. Como si ello no bastara, por medio del tambi\u00e9n indeterminado \u201cun tal\u201d, el hablante reitera su posici\u00f3n, o mejor dicho su falta de posici\u00f3n, en relaci\u00f3n con lo que le fue dicho en el lugar de partida. Con esa elecci\u00f3n nos dice que no podr\u00eda identificar a Pedro P\u00e1ramo, que no podr\u00eda relacionar el nombre con e] nombrado.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Times New Roman;\">\u00a0El sitio desde donde surge la palabra del relato vuelve entonces a recibir la mayor atenci\u00f3n, \u201cAc\u00e1\u201d se\u00f1ala un \u00e1rea en cuyo centro est\u00e1 presente la persona que habla. Adem\u00e1s, lo que aqu\u00ed acontece interesa, ya no como un punto que ocurre en la l\u00ednea del tiempo que lleva al presente, sino como algo que transcurre, que merece ser observado bajo una lupa que muestre su tiempo interno. A diferencia del pasado simple en \u201cme dijeron\u201d, que nos pide abstraer las dimensiones de la pl\u00e1tica, el copret\u00e9rito en \u201cviv\u00eda\u201d nos hace pensar en la duraci\u00f3n de la existencia. <\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Times New Roman;\">De esta manera, acompa\u00f1ando al enunciado \u201cVine a Comala porque me dijeron que ac\u00e1 viv\u00eda mi padre, un tal Pedro P\u00e1ramo\u201d, la mirada del lector atisba el all\u00e1 de la partida, se aparta de ese lugar y se posa en el aqu\u00ed del enunciador. Se pregunta uno entonces, naturalmente, cu\u00e1l es este lugar y hasta d\u00f3nde llega: \u00bfqui\u00e9n dice \u201cvine\u201d y, al decirlo, se\u00f1ala a Comala?, \u00bfqu\u00e9 es Cornala?, \u00bfqu\u00e9 sitios abarca el demostrativo \u201cac\u00e1\u201d?, \u00bfqui\u00e9n, o qui\u00e9nes, se encuentran en su extensi\u00f3n? Queremos sobre todo saber a qui\u00e9n se dirige el enunciador, que es lo mismo que querer saber si est\u00e1 hablando a otra persona que est\u00e1 con \u00e9l. \u00bfO lo que tenemos es un texto escrito para acercar al destinatario? \u00bfUna carta quiz\u00e1s? \u00bfUn testimonio autobiogr\u00e1fico dirigido an\u00f3nimamente a quien corresponda? \u00bfA nosotros? <\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Times New Roman;\">A mirar de esta manera, interrogando al texto, dudando de nuestra lectura, nos incita el autor. Podemos aseverarlo. \u201cVine a Comala Porque me dijeron que ac\u00e1 viv\u00eda mi padre, un tal Pedro P\u00e1ramo\u201d tiene un ritmo po\u00e9tico: <\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Times New Roman;\">T\u00c1-ta-ta-T\u00c1-ta-T\u00c1-ta-ta-ta-T\u00c1-ta-ta-T\u00c1-ta-T\u00c1-ta-ta-T\u00c1-ta-ta-ta-T\u00c1-ta-T\u00c1-ta-ta<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Times New Roman;\">S\u00f3lo pudo haber sido producto de una selecci\u00f3n cuidadosa de cada palabra, de cada s\u00edlaba. S\u00ed cupiera alguna duda, tenemos la evidencia editorial. Los dos primeros fragmentos de la novela aparecieron con el t\u00edtulo \u201cUn cuento\u201d en <em>Las Letras Patrias <\/em>y con el de \u201cLos murmullos la <em>Revista de Universidad de M\u00e9xico <\/em>en 1954<strong>, <\/strong>es decir, antes de la publicaci\u00f3n de todo el libro por el Fondo de Cultura Econ\u00f3mica en 1955. En dicha versi\u00f3n de cuento corto, en el espacio que ahora ocupa \u201cVine a Comala\u201d encontr\u00e1bamos \u201cFui a Tuxcacuexco\u201d; y en el de \u201caca\u201d, estaba \u201call\u00e1\u201d. <\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Times New Roman;\">Adem\u00e1s de estos cambios que son parte de una lista larga, la versi\u00f3n actual \u201cpresenta la supresi\u00f3n de palabras o frases en 18 ocasiones y la introducci\u00f3n de una o dos palabras en otras nueve.\u201d<\/span>[2]<span style=\"font-family: Times New Roman;\"> Se ha dicho con raz\u00f3n que \u201ctodo ello evidencia un esfuerzo del autor en busca de<br \/>\nuna mayor perfecci\u00f3n\u201d.<\/span>[3]<\/p>\n<p><span style=\"font-family: Times New Roman;\">Efectivamente, Juan Rulfo se exigi\u00f3 mucho. Seg\u00fan \u00e9l mismo lo refiere, el texto completo, que consta de 127 cuartillas, es el producto de una depuraci\u00f3n en la que se deshizo de m\u00e1s de 150.<\/span>[4]<span style=\"font-family: Times New Roman;\"> Se exig\u00eda mucho: en raras ocasiones habl\u00f3 de otra novela que quiso y no logr\u00f3 escribir, o escribi\u00f3 y destruy\u00f3, <em>La Cordillera, <\/em>y habl\u00f3 de ella s\u00f3lo para externar insatisfacci\u00f3n.<\/span>[5]<\/p>\n<p><span style=\"font-family: Times New Roman;\">El cuidado empe\u00f1ado en resolver la sintaxis y el l\u00e9xico de cada enunciado han de corresponderse con una lectura consciente de s\u00ed. Ya por medio de contrastes desconcertantes, ya a trav\u00e9s de retos sutiles, <em>Pedro P\u00e1ramo <\/em>nos hace leer su lectura.<\/span>[6]<\/p>\n<p><span style=\"font-family: Times New Roman;\">Despu\u00e9s de las frases vagas \u201cme dijeron\u201d y \u201cun tal Pedro P\u00e1ramo\u201d en la segunda parte del primer enunciado, tenemos una oraci\u00f3n a\u00fan m\u00e1s rotunda que la del inicio: <\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Times New Roman;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Mi madre me lo dijo. <\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Times New Roman;\">\u201cMi madre\u201d puesto por singular y expl\u00edcito, al indefinido <em>ellos <\/em>que <em>s\u00f3lo <\/em>est\u00e1 esbozado en el sufijo de \u201cdijeron\u201d \u2014aparece en el primer lugar de la estructura de la oraci\u00f3n, en el que corresponde al tema del que se habla. El narrador no est\u00e1 tratando ya la raz\u00f3n por la que fue a Comala, que es lo que el lector esperar\u00eda \u2014que la desarrollan despu\u00e9s de haberla presentado. De hecho, es ahora la raz\u00f3n Jaque queda t\u00e1cita. En el centro de la atenci\u00f3n est\u00e1n, la persona que afirm\u00f3 y el hecho de haber afirmado el compromiso con lo dicho; lo afirmado el contenido ha pasado a un segundo plano. <\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Times New Roman;\">Este contrapunto tem\u00e1tico nos hace inquirir nuevamente al texto. \u00bfPor qu\u00e9 la madre del narrador \u2014ella tan clara y tan presente para \u00e9l en este momento\u2014 era un instante antes un <em>ellos <\/em>que ni siquiera estaba mencionado? Yal hacerlo, el lector se interroga a s\u00ed: \u201chabr\u00e9 le\u00eddo bien?\u201d \u201cS\u00ed, aqu\u00ed<\/span>[7]<span style=\"font-family: Times New Roman;\"> est\u00e1: <\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Times New Roman;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Vine a Comala porque me dijeron que ac\u00e1 viv\u00eda mi padre, un tal Pedro P\u00e1ramo. Mi madre me lo dijo.\u201d (p. 15) <\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Times New Roman;\">El lector ha citado, entonces, los dos enunciados en unidad como arte de un di\u00e1logo consigo. <\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Times New Roman;\">Aqu\u00ed est\u00e1: \u201cme dijeron\u201d y \u201cme lo dijo\u201d. Vemos, por la transposici\u00f3n pronominal,<\/span>[8]<span style=\"font-family: Times New Roman;\"> la correferencia forzada entre <em>mi madre <\/em>y <em>ellos,<strong>[<\/strong><strong>9]<\/strong> <\/em>que la madre del hablante es para \u00e9l una figura que oscila entre la ausencia y la presencia. Volvemos a preguntarnos qu\u00e9 es Comala, este <em>ac\u00e1 <\/em>que hace al narrador vivir tan intensamente y mostrar de manera tan abrupta un recuerdo que acaso quer\u00eda evitar o, al menos, quer\u00eda evitar compartir. O \u2014podr\u00eda ser?\u2014 \u00e9sta es la historia que el narrador quiere contar realmente y el primer enunciado era s\u00f3lo una manera de empezar a hablar. <\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Times New Roman;\">Al mismo tiempo, encontrarnos la primera gota de la respuesta a una de nuestras primeras preguntas. Este titubeo del narrador, inscrito en las cadencias del autor, s\u00f3lo puede ocurrir en un di\u00e1logo. El remitente de un testimonio escrito habr\u00eda tenido tiempo de verificar la concordancia pronominal. Entonces nosotros no somos los destinatarios de la narraci\u00f3n; somos los testigos, o quiz\u00e1 unos intrusos. <\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Times New Roman;\">\u00bfPero por qu\u00e9 el di\u00e1logo no est\u00e1 marcado como tal? \u00bfPor qu\u00e9 no hay un gui\u00f3n o unas comillas? \u00bfAcaso no es el di\u00e1logo, sino un recuerdo, una traza del di\u00e1logo? <\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Times New Roman;\">Las primeras dos l\u00edneas de <em>Pedro P\u00e1ramo, <\/em>con sus palabras sencillas, con la secuencia desconcertante de sus frases, han llevado nuestra atenci\u00f3n al habla y a lo hablado, a aquello de lo que se habla y a la manera en que leemos el habla, a las preocupaciones del hablante y a la forma en que su habla est\u00e1 escrita en la p\u00e1gina. Con avidez de respuestas, volvemos al texto. Y encontramos que este r\u00e1pido y suave movimiento de nuestra mirada, que va de la historia a la palabra de la historia, y de ah\u00ed a la lectura de la palabra y de la historia, para regresar a la historia o a la palabra, anticipa un vaiv\u00e9n de la voluntad del narrador. El cuenta que sin quererlo, o sin saber si lo quer\u00eda o no, prometi\u00f3 a su madre ir a buscar a Pedro P\u00e1ramo: <\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Times New Roman;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Le apret\u00e9 sus manos en se\u00f1al de que lo har\u00eda, pues ella estaba por morirse y yo en un plan de prometerlo todo. (p. 15) <\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Times New Roman;\">De la misma manera, m\u00e1s adelante nos dice: <\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Times New Roman;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Pero no pens\u00e9 cumplir mi promesa. Hasta que ahora pronto comenc\u00e9 a llenarme de sue\u00f1os, a darle vuelo a las ilusiones. (p. 15) <\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Times New Roman;\">Lo que no sabemos ahora, y queremos saber, es si el narrador ha actuado por decisi\u00f3n, por azar o por designio. Esta duda se refuerza cuando \u00e9l, en el siguiente pasaje, cuenta la llegada. Se encontraba en un cruce de varios caminos cuando apareci\u00f3 un arriero y le pregunt\u00f3: <\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Times New Roman;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u2014 \u00bfConoce un lugar llamado Comala? <\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Times New Roman;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u2014 Para all\u00e1 mismo voy. <\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Times New Roman;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Y lo segu\u00ed. (p. 17) <\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Times New Roman;\">A esta nueva interrogante se a\u00f1ade otra. Una p\u00e1gina y media antes, como parte del mismo pasaje, es decir, de la misma narraci\u00f3n de la llegada, tenemos esta pregunta del narrador al arriero: <\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Times New Roman;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u2014 \u00bfC\u00f3mo dice usted que se llama el pueblo que se ve all\u00e1 abajo? <\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Times New Roman;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u2014 Comala, se\u00f1or. (p. 16) <\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Times New Roman;\">Pero \u201c\u00bfConoce un lugar llamado Comala?\u201d no puede haber sido preguntado despu\u00e9s de preguntar \u201cC\u00f3mo dice usted que se llama el pueblo que se ve all\u00e1 abajo?\u201d, y menos a\u00fan despu\u00e9s de haber obtenido \u201cComala\u201d como respuesta. \u00bfQu\u00e9 significa esta yuxtaposici\u00f3n de los tiempos? Nuevamente, nos cuestionamos: \u00bfestar\u00e9 leyendo mal? <\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Times New Roman;\">As\u00ed<em>, <\/em>de duda en duda, pasaje tras pasaje, el texto de <em>Pedro P\u00e1ramo <\/em>va construyendo una certeza: hay un mundo en Comala en el cual el destino y el azar se identifican porque all\u00ed la voluntad act\u00faa en momentos que, m\u00e1s que formar tiempo, constituyen eternidad. En sus calles solitarias, como en los parajes secos y soleados que la rodean, lo que pas\u00f3 despu\u00e9s ocurre simult\u00e1neamente y lo que quiz\u00e1s hizo el arriero es lo que inevitablemente har\u00e1. Los acontecimientos se confunden porque no transcurren, est\u00e1n atrapados. <\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Times New Roman;\">\u00c9se es el mundo de las \u00e1nimas en pena, que andan buscando vivos que recen por ellas, un mundo en el que, lo advertir\u00e1 el narrador, las palabras que se oyen no tienen sonido, no suenan, se sienten, \u201cpero sin sonido, como las que se oyen durante los sue\u00f1os\u201d (p. 66). <\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Times New Roman;\">\u00bfDe qu\u00e9 otra manera ser\u00eda comprensible que el narrador, al cruzar una bocacalle, haya visto \u201cuna se\u00f1ora envuelta en su rebozo que desapareci\u00f3 como si no existiera\u201d y luego volvi\u00f3 a cruzarse frente a \u00e9l (p. 20)? \u00bfO que, como lo cuenta: \u201ctoqu\u00e9 la puerta; pero en falso. Mi mano se sacudi\u00f3 en el aire como si el aire la hubiera abierto\u201d (p. 21)? <\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Times New Roman;\">Es tambi\u00e9n la \u00fanica forma de dar sentido a las palabras que ofrece al narrador Damiana Cisneros, quien lo hab\u00eda cuidado cuando naci\u00f3 y ahora fue a ofrecerle hospitalidad: <\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Times New Roman;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Este pueblo est\u00e1 lleno de ecos. Tal parece que estuvieran encerrados en el hueco de las paredes o debajo de las piedras. Cuando caminas sientes que\u00a0te van pisando los pasos. Oyes crujidos. Risas. Unas risas ya muy viejas, como cansadas de re\u00edr. Y voces ya desgastadas por el uso. Todo eso oyes. (p. 59) <\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Times New Roman;\">Si a la mitad de la novela no estamos totalmente seguros, si la certeza no es completa, ello es porque no hemos encontrado todav\u00eda respuesta cabal a las primeras interrogantes. M\u00e1s bien, hemos recogido claves de su importancia. Dos pasajes despu\u00e9s del de la llegada, en uno muy breve, el narrador hab\u00eda referido dos veces que permaneci\u00f3 en Comala. Primero dijo: <\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Times New Roman;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Me hab\u00eda quedado en Comala. (p. 22) <\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Times New Roman;\">Unas l\u00edneas m\u00e1s adelante afirm\u00f3: <\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Times New Roman;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Y me qued\u00e9. A eso ven\u00eda. (p. 22)<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Times New Roman;\">La definici\u00f3n insuficiente del lugar desde donde habla el narrador se va volviendo cada vez m\u00e1s inquietante \u2014o fue siendo cada vez m\u00e1s inquietante, porque ahora nos estamos observando y nos vemos retrospectivamente tambi\u00e9n. Asimismo, se va volviendo cada vez m\u00e1s conspicua la anomia de \u00e9l. En ese mismo pasaje nos enteramos que el arriero se llamaba Abundio y conocimos el nombre de una persona que pod\u00eda dar alojamiento al narrador: do\u00f1a Eduviges. Pero seguimos sin saber qui\u00e9n es \u00e9l. S\u00f3lo hab\u00edamos aprendido que se trata de un<br \/>\nhijo de un tal Pedro P\u00e1ramo, quien, seg\u00fan Abundio, hab\u00eda muerto hace muchos a\u00f1os, aunque lo describ\u00eda como un rencor vivo. Por oposici\u00f3n a las designaciones propias de los otros personajes, la carencia de una suya se volvi\u00f3 un signo tangible que queremos descifrar.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Times New Roman;\">Despu\u00e9s del pr\u00f3ximo pasaje, en el que aprendimos que de ni\u00f1a Eduviges Dyada fue amiga de la madre del narrador de \u201cVine a<\/span> <span style=\"font-family: Times New Roman;\">Comala\u201d, se duplic\u00f3 el espacio de nuestras interrogantes, pues los siguientes tres <em>pasajes <\/em>parec\u00edan estar narrados por una persona distinta<em>. <\/em>En ellos, hab\u00eda descripciones <em>m\u00e1s <\/em>largas que las que hab\u00edamos visto, como la siguiente: <\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Times New Roman;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Al recorrerse las nubes, el sol sacaba luz a las piedras, irisaba rodos los colores, se beb\u00eda el agua de la tierra, jugaba con el aire d\u00e1ndole brillo a las hojas con que jugaba el aire. (p. 25)<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Times New Roman;\">Son descripciones que contienen palabras como \u201cirisaba\u201d, que no dir\u00eda el narrador de \u201cVine a Comala\u2019. Y, sobre todo, en los enunciados que constituyen la estructura narrativa de estos pasajes no aparece la primera persona, aunque se encuentran intercalados de manera naturtal, y marcados con guiones o comillas, fragmentos de di\u00e1logos o de pensamientos en que los personajes dan cuenta de s\u00ed, como \u00e9ste:<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Times New Roman;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Alz\u00f3 la vista <em>y mir\u00f3 a <\/em>su madre en la puerta. <\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Times New Roman;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u2014Por qu\u00e9 tardas tanto en salir? \u00bfQu\u00e9 haces aqu\u00ed? <\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Times New Roman;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u2014Estoy pensando. (p. 26) <\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Times New Roman;\">Estos tres pasajes que, si se encontraran al principio del libro, no despertar\u00edan curiosidad alguna, nos hicieron interrogarnos por qu\u00e9 hay dos narraciones. \u00bfSignifica ello que hay dos narradores, uno que cuenta su propia historia y otro que relata la de un tercero? Ciertamente, estos<br \/>\npasajes, por s\u00ed, no hubieran hecho surgir la expectativa por saber cu\u00e1l es presente del narrador o el sitio desde donde habla; no hay en ellos nada que dirija la atenci\u00f3n hacia la enunciaci\u00f3n. Sin embargo, en contraposici\u00f3n con los primeros, nos llevaron a preguntarnos si habr\u00eda dos lugares de habla y dos presentes narrativos \u2014\u00bfacaso dos tiempos? <\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Times New Roman;\">Si ello fuera as\u00ed, \u00bfcabr\u00eda hablar de un prop\u00f3sito? \u00bfSe trataba de que, Por contraste la segunda narraci\u00f3n subrayara el car\u00e1cter de la primera? \u00bfO era simplemente una manera de recordarnos que est\u00e1bamos leyendo una novela? Pero el cuidado puesto en cada palabra, cuidado que volvi\u00f3 a llamarnos la atenci\u00f3n, nos dijo que podr\u00eda haber razones mayores. Le\u00edmos: <\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Times New Roman;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u2014Por qu\u00e9 no has ido a rezar el rosario? Estamos en el novenario de tu abuelo. (p. 29) <\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Times New Roman;\">Y unas l\u00edneas m\u00e1s adelante: <\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Times New Roman;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Entonces ella se dio vuelta. Apag\u00f3 la llama de la vela, Cerr\u00f3 la puerta y abri\u00f3 sus sollozos, que se siguieron oyendo confundidos con la lluvia. <em>(p.29) <\/em><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Times New Roman;\">Era claro que para el narrador de la segunda narraci\u00f3n, probablemente el autor mismo de la novela, distintas presencias definen espacios distintos, y en distintos espacios se manifiestan diferentes sentimientos. Entonces, s\u00ed, tendr\u00eda que haber otro por qu\u00e9. Adem\u00e1s de decirnos que \u201cVine a Comala\u201d hab\u00eda sido, efectivamente, el inicio de una pl\u00e1tica que tenemos el privilegio de mirar desde fuera de su lugar, la segunda narraci\u00f3n nos hab\u00eda dicho que en la novela quiz\u00e1 haya dos narraciones porque en cada una de ellas tendr\u00eda voz algo distinto. <\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Times New Roman;\">Por eso ahora al leer la siguiente pregunta nos detenemos a reflexionar: <\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Times New Roman;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u2014Quieres hacerme creer que te mat\u00e9 el ahogo, Juan Preciado? (p. 78) <\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Times New Roman;\">Por primera vez, escuchamos el nombre del narrador de \u201cVine a Comala porque me dijeron que ac\u00e1 viv\u00eda mi padre, un tal Pedro P\u00e1ramo.\u201d Justo antes, en un pasaje muy breve, \u00e9l contaba: <\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Times New Roman;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 El calor me hizo despertar al filo de la medianoche. Y el sudor, El cuerpo de aquella mujer hecho de tierra, envuelto en costras de tierra, se desbarataba como si estuviera derriti\u00e9ndose en un charco de lodo. Yo me sent\u00eda nadar entre el sudor que chorreaba de ella y me falt\u00f3 el aire que se necesita para respirar. (p. 78) <\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Times New Roman;\">Conclu\u00eda as\u00ed: <\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Times New Roman;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Tengo memoria de haber visto algo as\u00ed como nubes espumosas haciendo remolino sobre mi cabeza y luego enjuagarme con aquella espuma y perderme en su nublaz\u00f3n. Fue lo \u00faltimo que vi. (p. 78) <\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Times New Roman;\">Juan Preciado \u2014ya lo sabemos\u2014 es un muerto, y el presente desde donde habla es el final de su vida, el tiempo que para \u00e9l ya no tiene continuaci\u00f3n. Dudamos. \u00bfEs \u00e9ste el mismo tiempo de las \u00e1nimas en pena? Aqu\u00e9l parec\u00eda, m\u00e1s bien, un tiempo sin orden, en el que un acontecer puede repetirse como se repite el eco, no tiene hechos antecedentes ni subsecuentes y sus causas pueden ser simult\u00e1neas, como sus <em>efectos. <\/em>\u00c9ste, en cambio, es un tiempo detenido, que vive sobre todo del recuerdo de hechos pasados que s\u00ed ocurrieron en secuencia.<br \/>\nOtra vez, se pregunta el lector: \u00bfestar\u00e9 leyendo bien? Y contin\u00faa leyendo la r\u00e9plica que hace a Juan Preciado la persona que platica con \u00e9l: <\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Times New Roman;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Yo te encontr\u00e9 en la plaza, muy lejos de la casa de Donis\u2026 ya bien tirante, acalambrado como mueren los que mueren muertos de miedo. De no haber habido aire para respirar esa noche de la que hablas, nos hubieran Faltado las fuerzas para llevarte y contim\u00e1s para encerrarte, Y<br \/>\nya ves, te enterramos. (pp. 78-79) <\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Times New Roman;\">Se trata de una muerta enterrada junto a \u00e9l y que despu\u00e9s proporciona su nombre: Dorotea. Al continuar la pl\u00e1tica, \u00e9l acepta la versi\u00f3n de ella y la ampl\u00eda. Le dice que lleg\u00f3 a la plaza atra\u00eddo por un murmullo que tom\u00f3 por bullicio. Comenz\u00f3 a sentir que el bisbiseo se le acercaba y daba vueltas a su alrededor: <\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Times New Roman;\">\u00a0\u00a0\u00a0 \u00a0 \u2026hasta que alcanc\u00e9 a distinguir unas palabras casi vac\u00edas de ruido:<br \/>\n\u201cRuega a Dios por nosotros.\u201d Eso o\u00ed que me dec\u00edan. Entonces se me hel\u00e9 el alma. (p. 81) <\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Times New Roman;\">Juan Preciado es un muerto y habla desde su sepultura en un presente que s\u00f3lo tiene pasado. Su relato es parte de un dialogo con otra muerta, y por la manera en que ha hecho referencia a las \u00e1nimas que aparecen y desaparecen, ellas parecen estar para \u00e9l fuera del espacio en que habla con Dorotea Ahora \u00e9l marca claramente la distancia entre ellos, lo que platican, y ellas, las \u00e1nimas que le ped\u00edan sus ruegos a Dios. \u201cEso\u201d, y no \u201cesto\u201d fue, no lo que dijeron, sino lo que \u00e9l oy\u00f3 que dec\u00edan. <\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Times New Roman;\">Si seguimos leyendo, vemos que el mundo de Juan Preciado y Dorotea es un mundo en el que el m\u00ednimo sonido se capta. Ellos perciben la lluvia y el cambio del viento. A diferencia de las palabras de las \u00e1nimas, que m\u00e1s que sonar se sent\u00edan, los susurros de la mujer que ocupa la caja enterrada al lado se escuchan y se distinguen, como se escucha tambi\u00e9n el removerse de aquel hombre que yace m\u00e1s lejos y con la humedad se remueve entre sue\u00f1os. <\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Times New Roman;\">Entonces, \u00bfen Comala el mundo de las \u00e1nimas y el de los muertos son dos? Dos pasajes m\u00e1s adelante tenemos la confirmaci\u00f3n. Dorotea platica: <\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Times New Roman;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u2014&#8230;El Cielo para m\u00ed, Juan Preciado, est\u00e1 aqu\u00ed donde estoy ahora. <\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Times New Roman;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u2014 \u00bfY tu alma? \u00bfD\u00f3nde crees que haya ido? <\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Times New Roman;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u2014 Debe andar vagando por la tierra como tantas otras&#8230; Tal vez me odie por el mal trato que le di; pero eso ya no me preocupa. He descansado del vicio de sus remordimientos. (p. 88) <\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Times New Roman;\">En el mismo instante, es evidente que los lectores somos los destinatarios an\u00f3nimos del segundo narrador. Si \u00e9l est\u00e1, como nosotros, fuera del espacio de habla de los muertos, nuestra relaci\u00f3n con su relato no es la misma que con el de Juan Preciado. Frente a aqu\u00e9l, no somos la tercera persona que observa, sino la segunda a quien se dirige. <\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Times New Roman;\">El presente desde el cual tiene lugar la segunda narraci\u00f3n es el de la lectura. Es por lo tanto un presente variable, y no puede ser un punto de referencia para ubicar los acontecimientos narrados. Por eso, con frecuencia se hace aqu\u00ed alusi\u00f3n a las relaciones temporales de unos con otros, a sus propios tiempos. En los siguientes pasajes, que pertenecen a esta narraci\u00f3n, tenemos:<br \/>\nAl amanecer, gruesas gotas de lluvia calleron sobre la tierra. Sonaban huecas al estamparse en el polvo blando y suelto de los surcos. (p. 83) <\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Times New Roman;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u2014 Ma\u00f1ana mandas matar ese animal para que no siga sufriendo. (p. 91) <\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Times New Roman;\">El padre Renter\u00eda se acordar\u00eda muchos a\u00f1os despu\u00e9s de la noche en que la duren de su cama lo tuvo despierto y despu\u00e9s lo oblig\u00f3 a salir. (p. 91)<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Times New Roman;\">Empezamos a ver con mayor claridad por qu\u00e9 se requieren dos narraciones. Desde la perspectiva del segundo narrador se observa el mundo de los vivos que tambi\u00e9n es Comala. En \u00e9l, los aconteceres s\u00ed tienen un ordenamiento y s\u00ed hay un futuro: <\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Times New Roman;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Fulgor Sedano sinti\u00f3 el olor de la tierra y se asom\u00f3 a ver c\u00f3mo la lluvia desfloraba los surcos&#8230; Dio hasta tres bocanadas de aquel sabor&#8230; \u201c\u00a1Vaya! \u2014dijo\u2014. Otro buen a\u00f1o que se nos echa encima.\u201d (p. <em>83) <\/em><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Times New Roman;\">En \u00e9l s\u00ed hay causas antecedentes: <\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Times New Roman;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 [El padre Renter\u00eda] dur\u00f3 varias horas luchando con sus pensamientos, tir\u00e1ndolos al agua negra del r\u00edo. <\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Times New Roman;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u201cEl asunto comenz\u00f3 \u2014pens\u00f3\u2014 cuando Pedro P\u00e1ramo, de cosa baja que era, se alz\u00f3 a mayor. Fue creciendo como una mala yerba. Lo malo de esto es que todo lo obtuvo de m\u00ed: \u201cMe acuso padre de que ayer dorm\u00ed con Pedro P\u00e1ramo.\u201d \u201cMe acuso padre de que tuve un hijo de Pedro P\u00e1ramo.\u201d \u201cDe que le prest\u00e9 mi hija a Pedro P\u00e1ramo.\u201d <\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Times New Roman;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Siempre esper\u00e9 que \u00e9l viniera a acusarse de algo; pero nunca lo hizo. (pp. 91-92) <\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Times New Roman;\">Este, el de los vivos, es un mundo que vive entre el silencio y el estruendo. Aqu\u00ed no hace falta que, para librarse de los revolucionarios que lo han increpado y amenazado, Pedro P\u00e1ramo, due\u00f1o de la Media Luna y cacique de Comala, instruya a Damasio, <em>el Tilcuate; <\/em>basta con que le pregunte: <\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Times New Roman;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u2014 \u00bfQui\u00e9n crees t\u00fa que sea el jefe de estos? <\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Times New Roman;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u2014 Pues a m\u00ed se me figura que es <em>el <\/em>barrig\u00f3n ese que estaba en medio y que ni alz\u00f3 los ojos. Me late que es \u00e9l&#8230; Me equivoco pocas veces, don Pedro. <\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Times New Roman;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 No, Damasio, el jefe eres t\u00fa<em>. <\/em>\u00bfO qu\u00e9, no te quieres ir a la revuelta? <em>(p. <\/em>126) <\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Times New Roman;\">Aqu\u00ed, el duelo de Pedro P\u00e1ramo por la muerte de Susana San Juan es acompa\u00f1ado durante tres d\u00edas por el repique de las campanas de tres iglesias5 \u201ctodas por igual, cada vez con m\u00e1s fuerza\u201d, tanta que es atra\u00edda \u201ccomo en peregrinaci\u00f3n\u201d gente de otros rumbos (pp. 147-48): <\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Times New Roman;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Quien sabe de d\u00f3nde, pero lleg\u00f3 un circo, con volantines y sillas voladoras. M\u00fasicos (&#8230;) Comala hormigue\u00f3 de gente&#8230; (p. 148) <\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Times New Roman;\">Entonces, en ese mismo instante de la lectura, cuando cobraron plenamente forma los dos mundo, el de los vivos y el de los muertos, tambi\u00e9n cristaliz\u00f3 frente a nosotros una distinci\u00f3n que Eduviges Dyada hab\u00eda presentado con toda intensidad, pero sin nombrarla propiamente, entre los vivos y las \u00e1nimas. Explicaba a Juan Preciado por qu\u00e9 el caballo de Miguel P\u00e1ramo iba y ven\u00eda a galope por el camino de la Media Luna, como sufriendo de desamparo o de remordimiento. Una noche lleg\u00f3 \u00e9l a tocar la ventana de ella. Se asom\u00f3 y le pregunt\u00f3: <\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Times New Roman;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u2014 \u00bfQu\u00e9 pas\u00f3? (&#8230;) \u00bfTe dieron calabazas? <\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Times New Roman;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u2014 No. Ella me sigue queriendo \u2014respondi\u00f3 Miguel. Lo que sucede es que yo no pude dar con ella. Se me perdi\u00f3 el pueblo. Hab\u00eda mucha neblina o humo o no se qu\u00e9; pero s\u00ed s\u00e9 que Contla no existe. Fui m\u00e1s all\u00e1, seg\u00fan mis c\u00e1lculos, y no encontr\u00e9 nada. Vengo a cont\u00e1rtelo a ti, porque t\u00fa me comprendes. Si se lo dijera a\u00a0 los dem\u00e1s de Comala dir\u00edan que estoy loco, como siempre han dicho que lo estoy. <\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Times New Roman;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u2014 No. Loco no, Miguel. Debes estar muerto. Acu\u00e9rdate que te dijeron que ese caballo te iba a matar alg\u00fan d\u00eda. Acu\u00e9rdate, Miguel P\u00e1ramo. Tal vez te pusiste a hacer locuras y eso ya es otra cosa. <\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Times New Roman;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u2014 S\u00f3lo brinqu\u00e9 el lienzo de piedra que \u00faltimamente mand\u00f3 poner mi padre (&#8230;) <\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Times New Roman;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u2014 Ma\u00f1ana tu padre se torcer\u00e1 de dolor (&#8230;) Lo siento por \u00e9l. (p. 37) <\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Times New Roman;\"><em>Loco no, muerto <\/em>entra\u00f1a <em>vivo no, muerto, <\/em>porque en la estructura sem\u00e1ntica de la lengua, <em>loco <\/em>es hip\u00f3nimo[10] de <em>vivo <\/em>y <em>vivo <\/em>es opuesto de <em>muerto. <\/em>Pero <em>loco no, muerto, <\/em>dentro del di\u00e1logo entre Eduviges y Miguel, tambi\u00e9n quiere decir <em>loco no, como loco, <\/em>porque Eduviges asume las premisas de Miguel. Para los vivos cuerdos los lugares son sitios constantes; y para Miguel, el pueblo de su novia, Contla, es un lugar evanescente.\u00a0 <\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Times New Roman;\">Ahora, si <em>estar como loco <\/em>quiere decir <em>estar sin encontrar su sitio, <\/em>como est\u00e1 el caballo de Miguel, y <em>no estar loco <\/em>significa <em>no estar vivo, <\/em>cuando Eduviges dice a Miguel <em>no, loco no, debes estar muerto, <\/em>le est\u00e1 diciendo <em>eres un alma desamparada que no encuentra su lugar. <\/em>Sin embargo, con toda la fuerza que tiene <em>loco no, muerto, <\/em>s\u00f3lo podemos aprehender las palabras de Eduviges Dyada en su medida cabal cuando hemos visto que las \u00e1nimas no tienen un presente desde el cual narrar y, por medio de la narraci\u00f3n de Juan Preciado o la del segundo narrador, hemos aprendido que andan buscando un lugar para su voz, porque necesitan un mensajero que lleve su ruego. <\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Times New Roman;\">La distinci\u00f3n conceptual que subraya la similitud entre los vivos locos y las almas perdidas cierra el tri\u00e1ngulo que hab\u00eda sido dibujado por la diferenciaci\u00f3n, primero, entre el mundo de las \u00e1nimas y el de los muertos y, luego, entre el de los muertos y el de los vivos. Pero al ver equidistantes los tres mundos y haber visto que en el de los vivos el \u00fanico contrapeso del poder es la desmesura que el mismo poder engendra, se invierte la pregunta que no acaba de responderse: \u00bfpor qu\u00e9 un relato que, por s\u00ed, dirigir\u00eda toda la atenci\u00f3n a lo relatado, es acompa\u00f1ado por una narraci\u00f3n que se centra en el narrador? <\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Times New Roman;\">La pregunta es menos inquietante ahora que antes, porque su respuesta se deriva casi por completo de las que ya tenemos. Sabemos que la realidad desolada de Comala solamente puede verse con claridad si se ve desde los tres puntos de vista, el de las \u00e1nimas, el de los muertos y el de los vivos, porque all\u00ed la indefinici\u00f3n, la fatalidad y la decisi\u00f3n son afines. <\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Times New Roman;\">Pero si bien el interrogarnos se ha vuelto m\u00e1s sosegado, sigue siendo parte de la lectura \u2014s\u00f3lo que ahora la lectura tiene otro tempo, m\u00e1s agil y m\u00e1s suave. Si ley\u00e9ramos sin dudar, no comprender\u00edamos el final en toda su dimensi\u00f3n. Vemos que Pedro P\u00e1ramo ya casi no hablaba y no sal\u00eda de su cuarto. Hab\u00eda jurado vengarse de Comala por el jolgorio y el estr\u00e9pito que sigui\u00f3 a la muerte de Susana San Juan: <\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Times New Roman;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u2014 Me cruzar\u00e1 de brazos y Comala se morir\u00e1 de hambre. <\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Times New Roman;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u2014 Y as\u00ed lo hizo. (p. 148) <\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Times New Roman;\">Sentado en un viejo equipal, recordaba la luz de la luna sobre el rostro de la mujer que hab\u00eda idolatrado. Lleg\u00f3 Abundio el arriero a pedir caridad: <\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Times New Roman;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u2014Vengo por una ayudita para enterrar a mi muerta. (p. 154) <\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Times New Roman;\">Damiana Cisneros, quien, nos hemos enterado, era la caporala de todas las sirvientas de la Media Luna porque de joven se dio a respetar y no abri\u00f3 la puerta de su cuarto a Pedro P\u00e1ramo, rezaba: <\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Times New Roman;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 De las asechanzas del enemigo malo, l\u00edbranos, Se\u00f1or. (p. 153) <\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Times New Roman;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 La cara de Pedro P\u00e1ramo se escondi\u00f3 debajo de las cobijas como si se escondiera de la luz, mientras que los gritos de Damiana se o\u00edan salir m\u00e1s repetidos, atravesando los campos: \u201c\u00a1Est\u00e1n matando a don Pedro!\u201d (p. 154) <\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Times New Roman;\">Por el camino de Comala llegaron unos hombres que la levantaron del suelo. <\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Times New Roman;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u2014 \u00bfNo le ha pasado nada a usted, patr\u00f3n? \u2014-preguntaron. <\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Times New Roman;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Apareci\u00f3 la cara de Pedro P\u00e1ramo, que s\u00f3lo movi\u00f3 la cabeza. <\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Times New Roman;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Desarmaron a Abundio, que a\u00fan ten\u00eda el cuchillo lleno de sangre en la mano: <\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Times New Roman;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u2014 Vente con nosotros \u2014 le dijeron. En buen l\u00edo te has metido. (p. 155) <\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Times New Roman;\">El siguiente pasaje, el \u00faltimo, nos dice que Pedro P\u00e1ramo \u201csentado en su equipal, mir\u00f3 el cortejo que se iba hacia el pueblo.\u201d (p. 156) <\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Times New Roman;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 De pronto su coraz\u00f3n se deten\u00eda y parec\u00eda como si tambi\u00e9n se detuviera el tiempo y el aire de la vida. \u201cCon tal de que no sea una nueva noche\u201d, pensaba \u00e9l. <\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Times New Roman;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Porque ten\u00eda miedo de las noches que le llenaban de fantasmas la oscuridad (&#8230;) <\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Times New Roman;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 S\u00e9 que dentro de pocas horas vendr\u00e1 Abundio con sus manos ensangrentadas a pedirme la ayuda que le negu\u00e9 (&#8230;) Tendr\u00e9 que oirlo&#8230; hasta que se le muera la voz. (p. 157) <\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Times New Roman;\">\u00bfSe est\u00e1 muriendo porque Abundio lo acuchill\u00f3? \u00bfPor el miedo de encerrarse con sus fantasmas? \u00bfFue realmente acuchillado? Si Abundio vendr\u00e1 y repetir\u00e1 y repetir\u00e1 que viene por una ayudita para enterrar a su muerta, \u00bfentonces es un \u00e1nima? \u00bfO Pedro P\u00e1ramo es ya un \u00e1nima, y est\u00e1 condenado a vivir una y otra vez un arrepentimiento que no puede lograr? <\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Times New Roman;\">Frente a la tierra, antes pr\u00f3diga, ahora en ruinas, Pedro P\u00e1ramo cae \u201csuplicando por dentro, pero sin decir una sola palabra\u201d: <\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Times New Roman;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Dio un golpe seco contra la tierra y se fue desmoronando como si fuera un mont\u00f3n de piedras. (p. 157) <\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Times New Roman;\">Las \u00faltimas preguntas ya no tienen respuesta, y en ello radica su valor. Nos muestran que la vida de Comala y la de Pedro P\u00e1ramo estaban tan \u00edntimamente unidas que terminaron juntas. Nos recuerdan que Comala es tres lugares: el espacio confinado de un sepulcro, un \u00e1rea extensa que abarca un pueblo abandonado y los latifundios de un cacique y una regi\u00f3n indefinida cuyos sitios no son tales. Nos dicen que en Comala tres tiempos dialogaban entre s\u00ed: el tiempo detenido del musitar, el tiempo cronol\u00f3gico del callar, y el tiempo sin tiempo del murmurar. Nos ense\u00f1an que la realidad de Comala, con sus tres mundos, era una. <\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Times New Roman;\">Entonces, las primeras preguntas cobran cabal dimensi\u00f3n. El ritmo de la lectura, que pauta el tiempo y el espacio de la novela, es parte del libro porque los tiempos y los espacios del habla, con sus formas de decir y de percibir, definen a los vivos, a los muertos y a las \u00e1nimas; y hay dos narraciones porque los cruces de sus perspectivas establecen las coordenadas del universo en el que se encuentran unos con otros. <\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Times New Roman;\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p><em><span style=\"font-family: Times New Roman;\">Post scriptum <\/span><\/em><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Times New Roman;\">Es la existencia de tres mundos en <em>Pedro P\u00e1ramo, <\/em>y no dos como lo ha dicho Carlos Fuentes,<\/span>[11]<span style=\"font-family: Times New Roman;\"> lo que hace de este libro, en palabras del propio Fuentes, una \u201cnovela mexicana esencial, insuperada e insuperable\u201d. Historias de dos mundos se han escrito muchas. <\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Times New Roman;\">Adem\u00e1s de ser insuficiente para sustentar las tesis que \u00e9l mismo plantea, el se\u00f1alamiento de Fuentes se desprende de observaciones equivocadas sobre el orden de los cuadros que pertenecen a las dos narraciones, la que aparece en primera persona y la que est\u00e1 escrita en tercera persona. No es que al principio tengamos la narraci\u00f3n de Juan Preciado con algunos cuadros intercalados de la narraci\u00f3n del autor, y en la segunda parte la narraci\u00f3n del autor casi exclusivamente; si bien los primeros cinco cuadros pertenecen a la narraci\u00f3n de Juan Preciado, y los \u00faltimos cinco a la del autor, lo que pudiera haber dado lugar a la observaci\u00f3n de Fuentes, las dos narraciones est\u00e1n entrelazadas de principio a fin, como lo hace notar Gonz\u00e1lez Boixo en el pr\u00f3logo a la edici\u00f3n de Letras Hisp\u00e1nicas (1990). Si agrupamos los cuadros de cada narraci\u00f3n que ocurren en secuencia estricta, despu\u00e9s del primer grupo de cuadros de Juan Preciado, tenemos un grupo de tres cuadros del autor, luego uno de Preciado y luego otro del autor, y as\u00ed se van conformando dos series que podemos representar de la siguiente manera:<br \/>\n[JP]: 51112811111 <\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Times New Roman;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 [A]: 31563139285 <\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Times New Roman;\">Aqu\u00ed, cada cifra representa el n\u00famero de cuadros de que consta un grupo, y su lugar en el conjunto de las dos series (leyendo de izquierda a derecha) representa el lugar en que el grupo aparece en el texto. Por ejemplo, el grupo de 6 cuadros del autor ocurre despu\u00e9s de un cuadro solo de Juan Preciado y antes de su grupo de 2 cuadros. <\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Times New Roman;\">Sin ese entrelazamiento, no ser\u00eda posible que la lectura entrara a la obra para desempe\u00f1ar su papel (y no otro), y sin ese papel, efectivamente s\u00f3lo quedar\u00edan dos mundos, el de Juan Preciado y el de Pedro P\u00e1ramo, porque no podr\u00edan distinguirse los lugares que no est\u00e1n en ning\u00fan espacio de los lugares que est\u00e1n en la Media Luna. Lo \u00fanico que separar\u00eda a los mundos de Comala ser\u00eda, en palabras de Fuentes, \u201cel r\u00edo de la muerte\u201d, y \u2014entonces s\u00ed\u2014 habr\u00eda uno de cada lado. <\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Times New Roman;\">Por lo anterior, habr\u00eda que cuestionar la decisi\u00f3n de la Fundaci\u00f3n Juan Rulfo de modificar la puntuaci\u00f3n al final del cuadro 11 de la novela. En las ediciones anteriores (y en el texto establecido por L\u00f3pez Mena)<\/span>[12]<span style=\"font-family: Times New Roman;\"> se tiene: <\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Times New Roman;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u201cY el mozo de la Media Luna se fue.\u201d <\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Times New Roman;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u2014 \u00bfHas o\u00eddo alguna vez el quejido de un muerto? \u2014 me pregunt\u00f3 a m\u00ed. <\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Times New Roman;\">En cambio, en la edici\u00f3n de la Fundaci\u00f3n Juan Rulfo<\/span>[13]<span style=\"font-family: Times New Roman;\"> aparece: <\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Times New Roman;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u201cY el mozo de la Media Luna se fue. <\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Times New Roman;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u201cHas o\u00eddo alguna vez el quejido de un muerto?\u201d, me pregunt\u00f3 a m\u00ed. <\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Times New Roman;\">La eliminaci\u00f3n de los guiones y el cambio de lugar de las comillas reubicaci\u00f3n la pregunta de Eduviges Dyada. Antes pertenec\u00eda a un di\u00e1logo de ella con Juan Preciado; ahora se encuentra en un di\u00e1logo de ella con un mozo, el que a su vez forma parte de un relato que ella cuenta a Preciado. Esto le da a la voz de Dyada en el momento de enunciar la pregunta un lugar de enunciaci\u00f3n que no le corresponde; adem\u00e1s, el hueco que queda desdibuja el lugar de la respuesta de Preciado. Y como los lugares de enunciaci\u00f3n distinguen a los muertos de las \u00e1nimas y de los vivos, la modificaci\u00f3n socava la construcci\u00f3n de los tres mundos por Juan Rulfo. <\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Times New Roman;\">Ahora bien, por el cuidado extremo de esa edificaci\u00f3n, que se aprecia tanto en la sintaxis simple de <em>Vine a Comala, <\/em>como en la puntuaci\u00f3n compleja del cuadro 11, quiz\u00e1 habr\u00eda que poner en duda tambi\u00e9n la clasificaci\u00f3n de <em>Pedro P\u00e1ramo <\/em>como texto del llamado \u201crealismo m\u00e1gico\u201d. Esta designaci\u00f3n nos habla de relatos de un mundo en el que convive lo extraordinario con lo trivial, y quiz\u00e1 nos sugiera dos mundos en convivencia, el de lo cotidiano y el de lo ins\u00f3lito. Pero \u201crealismo m\u00e1gico\u201d no hace justicia al arte de mostrar el derrumbamiento de la promesa de felicidad que fue Comala para Do\u00f1a Doloritas, la madre de Juan Preciado. Esta clasificaci\u00f3n deja fuera el contraste entre los tres mundos de Comala, y por ende no puede reflejar c\u00f3mo el rigor sigiloso de la muerte, la ingravidez inconsecuente de la pena, y la elusividad abrumadora del poder se conjugaron, yal conjugarse secaron los sue\u00f1os de las mujeres de la Media Luna y consumieron las ilusiones de sus hijos.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Times New Roman;\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Times New Roman;\">Bibliograf\u00eda <\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Times New Roman;\">Ben\u00edtez, Fernando. 1980. \u201cConversaciones con Juan Rulfo\u201d, en <\/span><span style=\"font-family: Times New Roman;\"><em>Juan Rulfo:<br \/>\nHomenaje Nacional. <\/em>M\u00e9xico: INBA.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Times New Roman;\">Fuentes, Carlos. 1990. <em>Valiente mundo nuevo: \u00e9pica, utop\u00eda y mito en la novela hispanoamericana. <\/em>Madrid: Mondadori. <\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Times New Roman;\">Iser, Wolfgang. 1989. <em>Prospecting: from reader response <\/em><em>to<\/em> <\/span><span style=\"font-family: Times New Roman;\"><em>literary<br \/>\nanthropology. <\/em>Baltimore y Londres: The Johns Hopkins University Press. <\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Times New Roman;\">Lyons, John. 1977. <em>Semantics <\/em>(dos vol\u00famenes). Cambridge: CUP. <\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Times New Roman;\">Ruffinelli, Jorge. 1992. \u201cLa leyenda de Rulfo: c\u00f3mo se construye el escritor desde el momento en que deja de serlo\u201d, en <em>Juan Rulfo: Toda la obra,\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 <\/em><\/span><span style=\"font-family: Times New Roman;\">edici\u00f3n\u00a0cr\u00edtica coordinada por Claude Fell. Colecci\u00f3n Archivos, auspiciada por la Unesco con la ayuda de los ministerios de cultura de Espa\u00f1a y Francia. <\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Times New Roman;\">Rulfo, Juan. 1955 (primera edici\u00f3n). <em>Pedro P\u00e1ramo. <\/em>M\u00e9xico: Fondo de Cultura Econ\u00f3mica. <\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Times New Roman;\">Rulfo, Juan. 1964 (sexta edici\u00f3n y primera de la Colecci\u00f3n Popular). <em>Pedro P\u00e1ramo. <\/em>M\u00e9xico: Fondo de Cultura Econ\u00f3mica. <\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Times New Roman;\">Rulfo, Juan. 1990 (edici\u00f3n de Jos\u00e9 Carlos Gonz\u00e1lez Boixo para la colecci\u00f3n Letras Hisp\u00e1nicas). <em>Pedro P\u00e1ramo. <\/em>Madrid: Ediciones C\u00e1tedra. <\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Times New Roman;\">Rulfo, Juan. 1992 (establecimiento del texto y notas de Sergio L\u00f3pez Mena). \u201cPedro P\u00e1ramo\u201d, <em>en Juan Rulfo. <\/em><em>Toda<\/em> <em>la obra, <\/em>edici\u00f3n cr\u00edtica coordinada por <\/span><span style=\"font-family: Times New Roman;\">Claude Fell. Colecci\u00f3n Archivos, auspiciada por la Unesco con la ayuda de los ministerios de cultura de Espa\u00f1a y Francia. <\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Times New Roman;\">Rulfo, Juan. 2000 (edici\u00f3n de la Fundaci\u00f3n Juan Rulfo para la Biblioteca Escolar). <em>Pedro P\u00e1ramo <\/em>M\u00e9xico: Plaza y Jan\u00e9s. <\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Times New Roman;\">62<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-family: Calibri; font-size: small;\">\u00a0<\/span><\/p>\n<div>\n<hr size=\"1\" \/>\n<div>\n<p><span style=\"font-size: x-small;\"><span style=\"font-family: Calibri;\">*Este art\u00edculo es una versi\u00f3n de una ponencia que present\u00e9 originalmente ene1 seminario de investigaci\u00f3n ESP 6941 de la Universidad de Montreal, en octubre de 2000, y que, con ligeras modificaciones, expuse tambi\u00e9n en el homenaje a No\u00e9 Jitrik que se celebr\u00f3 en la Universidad de Puebla, el 7 de junio de 2001, y ante el grupo Serendipia, en enero de 2002. Agradezco a los tres auditorios sus preguntas. Doy tambi\u00e9n las gracias, por sus comentarios, a los dictaminadores de <em>Discurso.<\/em><\/span><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: x-small;\"><span style=\"font-family: Calibri;\"><em>** <\/em>Instituto de Investigaciones Sociales, Universidad Aut\u00f3noma de M\u00e9xico.<\/span><\/span><\/p>\n<p>[1]<span style=\"font-size: x-small;\"><span style=\"font-family: Calibri;\"> Como lo muestran los estudios sobre lo que t\u00e9cnicamente se denomina \u201caspecto\u201d, los recursos de la lengua permiten a un hablante presentar un hecho como un punto, abstraer su m\u00e9trica temporal, o bien dotarlo de una topolog\u00eda temporal interna, es decir, de una duraci\u00f3n, de un inicio o de una conclusi\u00f3n (ver, por ejemplo, el libro <em>Semantics<\/em> de John Lyons, publicado en 1977). En el espa\u00f1ol usual en M\u00e9xico, el pasado simple del modo indicativo empicado como en el texto, expresa la primera opci\u00f3n, la representaci\u00f3n puntual. <\/span><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Calibri; font-size: x-small;\">\u00a0<\/span><\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p>[2]<span style=\"font-size: x-small;\"><span style=\"font-family: Calibri;\"> Este an\u00e1lisis de los cambios entre las versiones de cuento corro y la primera edici\u00f3n publicada por el Fondo de Cultura Econ\u00f3mica fue realizado por Jos\u00e9 Carlos Gonz\u00e1lez Boixo y est\u00e1 presentado en la introducci\u00f3n a la edici\u00f3n de la colecci\u00f3n Letras Hisp\u00e1nicas preparada por \u00e9l y publicada en 1990. <\/span><\/span><\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p>[3]<span style=\"font-size: x-small;\"><span style=\"font-family: Calibri;\"> Esta afirmaci\u00f3n proviene de la mencionada introducci\u00f3n a la edici\u00f3n de Gonz\u00e1lez Boixo (1990). <\/span><\/span><\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p>[4]<span style=\"font-size: x-small;\"><span style=\"font-family: Calibri;\"> Las afirmaciones del propio Rulfo en este sentido est\u00e1n documentadas en <em>Conversaciones con Juan <\/em><em>Rulfo<\/em>, de Fernando Ben\u00edtez (1992) y pueden verificarse en la confrontaci\u00f3n que hace Sergio L\u00f3pez Mena (1992) de las distintas ediciones de <em>Pedro P\u00e1ramo, <\/em>entre s\u00ed y con la versi\u00f3n mecanogr\u00e1fica que custodia el Centro Mexicano de Escritores.<\/span><\/span><\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p>[5]<span style=\"font-size: x-small;\"><span style=\"font-family: Calibri;\"> Jorge Ruffinelli (1992) cita una conversaci\u00f3n de Juan Rulfo con Ernesto Gonz\u00e1lez Bermejo que ejemplifica el celo de Rulfo. Aqu\u00ed dice: \u201cNunca pude trabajar con conocidos; creo que \u00e9se fue el problema que tuve con <em>La cordillera, <\/em>la novela que tir\u00e9 al fuego.\u201d Esta actitud explicar\u00eda adem\u00e1s que, como lo se\u00f1ala el mismo Ruffinelli despu\u00e9s de un escrutinio minucioso, no haya evidencia suficiente, ni para afirmar ni para rechazar ni la existencia ni la destrucci\u00f3n de esa novela.<\/span><\/span><\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p>[6]<span style=\"font-size: x-small;\"><span style=\"font-family: Calibri;\"> El lector, ejecutante e instrumento de la obra (lser 1989), es adem\u00e1s observador e int\u00e9rprete de la ejecuci\u00f3n. Porque <em>Pedro P\u00e1ramo <\/em>exige su actuaci\u00f3n en los dos planos, y en esta novela los dos est\u00e1n mutuamente condicionados, la participaci\u00f3n del lector, necesaria para la existencia de toda obra literaria, es aqu\u00ed cr\u00edtica. Como se sugiere en las primeras partes de este an\u00e1lisis y se constatar\u00e1 despu\u00e9s, define la situaci\u00f3n en laquee1 personaje nana, \u00a0y por lo tanto establece el car\u00e1cter de la narraci\u00f3n. <\/span><\/span><\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p>[7]<span style=\"font-size: x-small;\"><span style=\"font-family: Calibri;\"> Los n\u00fameros de p\u00e1gina de los fragmentos citados son los de la primera edici\u00f3n de la Biblioteca Escolar (Plaza y Jan\u00e9s), cuyo cuidado estuvo a cargo de la Fundaci\u00f3n Juan Rulfo, y que fue publicada en el a\u00f1o 2000.<\/span><\/span><\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p>[8]<span style=\"font-size: x-small;\"><span style=\"font-family: Calibri;\"> En un trabajo intitulado <em>\u201cT\u00fa <\/em>llama Hamlet a s\u00ed\u201d, que se encuentra en prensa, he denominado \u201ctransposici\u00f3n pronominal\u201d la aparici\u00f3n de un pronombre en el lugar de otro. <\/span><\/span><\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p>[9]<span style=\"font-size: x-small;\"><span style=\"font-family: Calibri;\"> Por supuesto, la correferencia natural ser\u00eda entre <em>mi madre <\/em>y <em>ella.<\/em><\/span><\/span><\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p>[10]<span style=\"font-size: x-small;\"><span style=\"font-family: Calibri;\"> En el sistema de clasificaciones que nos ofrece la lengua cotidiana, <em>loco <\/em>ocupa un lugar inferior a <em>vivo: <\/em>es uno de sus subconjuntos.<\/span><\/span><\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p>[11]<span style=\"font-size: x-small;\"><span style=\"font-family: Calibri;\"> Ver <em>Valiente mundo nuevo: \u00e9pica, utop\u00eda y mito en <\/em><em>la novela hispanoamericana, <\/em>de Fuentes (1990).<\/span><\/span><\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p>[12]<span style=\"font-size: x-small;\"><span style=\"font-family: Calibri;\"> Ver, por ejemplo, la p\u00e1gina 27 de la sexta edici\u00f3n del Fondo de Cultura Econ\u00f3mica, que es tambi\u00e9n la primera de la Colecci\u00f3n Popular. <\/span><\/span><\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p>[13]<span style=\"font-size: x-small;\"><span style=\"font-family: Calibri;\"> En la p\u00e1gina 38.<\/span><\/span><\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n<p><\/p>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Casta\u00f1os, Fernando. 2004. \u201cLocos, muertos y \u00e1nimas en Pedro P\u00e1ramo: los lugares de sus voces como rasgos de identidad\u201d.\u00a0\u00a0Discurso:cuadernos de teor\u00eda y an\u00e1lisis, no. 25. M\u00e9xico. 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